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8 Faros de Galicia para visitar con niños

Los faros tienen algo misterioso y especial que atrae a niños y a mayores: su entorno a menudo salvaje y agreste, el rugido de las olas, su soledad y su fortaleza.... Hoy Marta, autora de los blogs nosinmishijos y Faros de Galicia, nos va a recomendar unas excursiones por algunos de los faros gallegos que más le gustan para conocer en familia.

1. Faro de Punta Atalaya, en San Cibrao (Lugo)

San Cibrao es un precioso pueblo situado en una península de la Mariña Lucense, y rodeado por playas de fina arena; en una de ellas se conservan los restos de una antigua fábrica de salazón, ya que San Cibrao es, antes que nada, un pueblo de pescadores.

Fábrica de salazón en san Cibrao

El faro de Punta Atalaya, (inaugurado en 1864) está situado al norte del pueblo, y está formado por dos torres, una de ellas ya en desuso. Tiene además una pequeña casa donde vive el farero, quien debe atender otros faros de la zona. En los alrededores, podemos encontrar un pequeño parque infantil y algunas mesas y sillas de piedra para merendar. Ideal para cuando viajas con niños.

Faro de punto Atalaya

El faro está ubicado justo enfrente de Os Farallóns, tres pequeñas islas que originaron la leyenda de A Maruxaina, una sirena misteriosa que cada verano es atrapada durante la celebración de una fiesta muy popular en el pueblo. En una de las playas se puede observar una escultura de A Maruxaina que se baña cada vez que sube la marea. Es una historia muy curiosa que gusta mucho a los niños. 

Sirena Maruxaina

En San Cibrao también podemos visitar el Museo del Mar, ubicado en una antigua escuela. La entrada es gratuita y los niños disfrutarán con todos los elementos allí expuestos relacionados con la pesca y el mar.

2. Faro de Robaleira, en Cedeira (A Coruña)

Cedeira es una hermosa villa para visitar con niños que se encuentra recogida en una pequeña ría del norte de la provincia de A Coruña. Tiene una enorme playa en pleno centro urbano, La Magdalena, de arena fina y aguas tranquilas, aptas para peques; y también otras calas más pequeñas y menos accesibles.

Faro Robaieira

Desde su puerto es posible ver, hacia el sur, un pequeño y blanco faro en medio del frondoso bosque. Es el faro de A Robaleira, y es posible llegar hasta él tras un paseo precioso entre eucaliptos, robles y castaños. Saliendo del final de La Magdalena seguiremos por un camino empinado que girará a la derecha, y, tras aproximadamente 1 km y medio por el bosque, llegaremos a nuestro destino.

Al norte de la villa, a unos 8 km, podemos visitar también otro faro, el de de Punta Candieira, situdo al final de una serpenteante carretera y al borde de unos impresionantes acantilados.

Faro Candieira

Pero no nos marchemos de Cedeira sin pasear por su casco histórico, que bordea el río Condomiñas. Allí podremos imaginarnos los últimos días del caballero Lancelot, cuya leyenda asegura que, tras salvar a la reina Ginebra, vino a Cedeira huyendo de la ira del Rey Arturo. Si vamos en verano también podremos hacer una visita guiada al castillo de La Concepción. Y no os perdáis, para comer o cenar, una buena ración de marraxo, un pescado de la familia del tiburón muy sabroso. Nosotros lo probamos en El Kilowatio (en la calle del Mariñeiro). ¡A las niñas les encantó!

3. Faro de A Palma, en Mugardos (A Coruña)

Mugardos es un pequeño y pintoresco pueblo marinero situado enfrente de la ciudad de Ferrol. Es conocido especialmente por su propia receta de pulpo, el pulpo a la mugardesa, que podréis probar en cualquiera de los mesones de su muelle. El pequeño faro de A Palma se encuentra a una media hora de paseo desde Mugardos.

Faro A Palma

Se edificó para señalizar, junto al faro de Prioriño Chico, la entrada a la ría de Ferrol. Su entorno ha sido arreglado con esmero y desde allí podemos observar dos castillos: el de A Palma y el de San Felipe. Ambos defendían Ferrol de los ataques de los enemigos, llegando incluso a levantar entre ellos una cadena que impedía el paso de los barcos.

Castillo Felipe

El castillo de A Palma se pudo visitar gratuitamente el verano pasado (sólo los fines de semana), previa inscripción en la Oficina de Turismo de Mugardos, y se espera que este año también sea posible. El de San Felipe, mucho más grande, se puede visitar todos los días del año. Recomendable llevar zapato cómodo para poder subir y bajar murallas, escaleras y demás. Además de todos estos encantos, Mugardos disfruta de una preciosa y tranquila playa apta para familias con niños.

Mugardos

4. Faro de la Torre de Hércules, en A Coruña 

A Coruña es una gran ciudad repleta de encantos para cualquier edad. Pero el símbolo de esta ciudad es su faro, la Torre de Hércules, y por algo será. Es Patrimonio de la Humanidad y el faro más antiguo del mundo en funcionamiento. Visitarlo con niños es imprecindible cuando estás en A Coruña.

Torre Hércules

La leyenda dice que el gigante Hércules lo levantó para celebrar su victoria sobre su enemigo Gerión, pero en realidad sabemos que fueron los romanos quienes lo edificaron en el siglo I o II d.C. Se puede visitar todos los días de la semana (siendo los lunes la entrada gratuita), y conocer los restos arqueológicos que hay en el subsuelo, subir sus 234 escalones y disfrutar de unas vistas inmejorables de la ciudad desde lo más alto.

Torre de Hércules en A coruña

En los alrededores de la Torre hay un parque escultórico en una gran zona verde que merece la pena pasear. También, muy cerca del faro, podéis acercaros a visitar el Acuario y el Museo del Hombre.

Parque escultórico

Y para quienes tengan la suerte de pasar algún tiempo con niños en A Coruña, os recomiendo el Museo de Ciencia y Tecnología, el Castillo de San Antón, el Parque de Santa Margarita con su Casa de las Ciencias, el Monte de San Pedro, el Parque de Eirís y el paseo marítimo que envuelve la ciudad, situada en una península. Y siendo Coruña una ciudad pesquera, ¿por qué no visitar su lonja y ver la subasta de pescado? Inolvidable.

5. Faro de Cabo Vilán (Camariñas)

Si un nombre me parece adecuado para calificar este faro es el de monstruo de la costa gallega. Su entorno salvaje y extremadamente rocoso, en A Costa da Morte, lo convierte en uno de nuestros faros favoritos.

Faro Cabo Vilán

El edificio que rodea al faro es de acceso público, y tiene una sala de exposiciones temporales (normalmente obras de arte relacionadas con el mar), un museo con piezas históricas de faros, una cafetería con baños y una pequeña tienda. En el entorno del faro están los restos del antiguo faro, de mediados del siglo XIX. El faro está enclavado en la Ruta del Litoral, un camino de 22 km que une Camariñas y Camelle bordeando la costa.

Camelle

Es posible recorrerlo en coche (aunque con cuidado, hay muchos baches), bicicleta o caminando, pero teniendo en cuenta que no es una ruta circular. En ella, a unos 7,5 km del faro, encontramos el Cementerio de los Ingleses; un monumento singular donde fueron enterrados los tripulantes del Serpent, un barco inglés que naufragó en 1890.

Cabo Vilán, galicia

El lugar está rodeado de enormes piedras muy curiosas. Imprescindible una parada en Camariñas, cuna del mejor encaje de Galicia, el de bolillos. Cuenta con un museo y su propia fiesta anual, de Interés Turísitico Internacional. Otra visita muy recomendable es el pequeño pueblo de Camelle: allí se encuentra el Museo de Man, el alemán de Camelle. Con rocas y elementos del mar, este artista creó un parque escultórico al aire libre original y muy personal.

Museo de Man

6. Faro de Sálvora

La isla de Sálvora pertenece al Parque Nacional das Illas Atlánticas, un conjunto de ecosistemas únicos y protegidos. Diversas navieras ofrecen excursiones en barco desde las localidades cercanas de O Grove o Ribeira, por ejemplo. Pero no todo el año, sólo en Semana Santa y verano, así que hay que consultar en internet las diversas ofertas.

Faro de Salvara

Suelen ser con guías turísticos y muy bien organizadas. La excursión es llevadera y apta para niños, por supuesto, y hay la posibilidad de hacer sólo la mitad del camino, por si alguien se cansa. A lo largo de la historia, la isla tuvo varios propietarios. Hubo allí también una aldea, abandonada en la actualidad. Y, por supuesto, su faro, construido en 1921 (el anterior, de 1852, fue derruido y sus restos se aprovecharon para otras edificaciones).

Pueblo abandonado en sálvora

Dos fareros se turnan a lo largo del año para atenderlo. Como es natural, la isla está rodeada de historias y leyendas, que el guía de la excursión nos fue narrando durante el paseo: la de la sirena Marina, la de los invasores convertidos en islotes, los terribles naufragios, etc.

Sirena de Sálvora

Como datos útiles avisar de que en la isla no hay baños, papeleras ni un lugar donde comer o beber. Nos avisaron antes de bajar del barco para que fuésemos todos al aseo. ¡Y prohibido arrancar plantas o molestar a los animales! Todo allí está protegido para que siga tan cuidado y puro como siempre.


7. Faro de Punta Cabalo (Illa de Arousa)

Una visita a otra isla, sólo que con la ventaja de que se puede llegar hasta allí en coche: un puente de casi 2 km la une a tierra firme. El viaje a la isla de Arousa puede ser uno de los más felices que hagáis con los niños.

Illa Arousa en familia

Tiene 11 km de playas bien equipadas (alguna con divertidas pedaletas), un parque natural, O Carreirón, de protección especial a las aves; un precioso paseo marítimo, un mirador espectacular, O Con do Forno, un museo sobre la historia de la industria conservera, un clima suave, buena comida y gente maravillosa.

Faro en las Isla de Arousa

Hemos ido allí en tres ocasiones y este verano repetiremos. Su faro, del año 1852, se encuentra al norte de la isla y está muy bien señalizado. El edificio principal ha sido reconvertido en un pequeño restaurante, pero sus precios no son muy asequibles. Os aconsejo visitarlo por su precioso, rocoso y tranquilo entorno.

8. Faro de A Porta o de Punta Canabal, Illas Cíes

La visita a las Islas Cíes es inexcusable para cualquiera que quiera conocer las Rías Baixas gallegas. Es un conjunto de tres islas situadas en la entrada de la ría de Vigo, y pertenecen, igual que la de Sálvora, al Parque Nacional das Illas Atlánticas.

Playa Rodas en las Islas Cíes

Para los que no tenemos barco propio, esta excursión sólo se puede realizar en Semana Santa y verano, y hay una oferta variada de compañías navieras que parten de diversas localidades cercanas (pudiendo adquirirse los billetes por internet). El trayecto dura unos 45 minutos, y os aconsejo que busquéis asiento dentro del barco: el viento y el sol hacen que el viaje en los asientos exteriores se vuelva penoso para los peques.

Camino al faro de las Islas Cíes

Al llegar, se desembarca en la maravillosa playa de Rodas. Allí mismo hay cafetería, restaurante, baños y lo que necesitéis. También un cámping para los que se animen a pasar la noche en las islas. En la caseta de información os darán mapas con las diferentes rutas a realizar, muy bien señalizadas. Nosotras nos acercamos hasta el Faro de A Porta, uno de los tres que se pueden visitar en las Cíes: unos 5 km entre ida y vuelta, y el terreno es accesible para niños acostumbrados a pasear.

Faro a portaCaminando al faro de A porta

El próximo año intentaremos llegar al segundo faro, al de O Peito; es la misma distancia pero un poco más dura que la de A Porta. La visita al último faro, al de Cíes, creo que requerirá entrenamiento previo, porque aseguran que el último tramo es empinado y costoso. Subáis o no a los faros, la visita a las Islas Cíes os dejará un gratísimo recuerdo.

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¿Quién es Marta?

Marta es una mamá y biliotecaria gallega. Cuando conseguió el carnet de conducir tenía ya una hija de dos años, y fue entonces cuando empezó visitar muchos de aquellos lugares con los que soñaba. Su hija siempre la acompañó, aunque algunos sitios no parecían a priori aptos para peques, descubrió que siempre es posible encontrar algo que a ellos les haga disfrutar. Que cualquier rincón ofrece atractivos para todas las edades, sólo es cuestión de informarse un poco. Quiso compartir sus experiencias con otras personas, y de ahí salieron sus dos blogs.

Sobre el autor

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Menudos viajeros

Somos Menudos Viajeros! Una familia con un papá español y una mamá holandesa y dos niños (6 y 4 años) dispuestos a comerse el mundo.

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