Esquiar con niños en Formigal
A Pepe y Ana les apetecía una escapada a la nieve con niños para esquiar. Viajaron con sus dos hijos Andreu y Jordi a Pueyo de Jaca en Huesca, que está a un paso de Panticosa (3 km) y Formigal (20 km). Pepe nos cuenta su experiencia.
Para aprovechar el fin de semana al máximo, salimos de Valencia el viernes por la tarde, e iniciamos la vuelta el domingo cuando las pistas cierran. Es un viaje corto, intenso y agotador (para todos), pero vale la pena por ver como disfrutan los niños en la nieve ya sea con esquís o sin ellos.
Antes de enseñarles a esquiar está bien que los niños se familiaricen con la nieve, que hagan muñecos de nieve, jugar con trineos, etc. Nosotros el año pasado ya hicimos una excursión a la estación de esquí de Valdelinares en Teruel; ya que vivimos en Valencia tardamos solamente 1h30min en llegar, por lo que vale como excursión de un día.
A partir de las 9 de la mañana las pistas ya abren en Formigal, por lo que una vez vestidos y después de tomar un gran desayuno, nos dirigimos con los niños a la estación de esquí, donde alquilamos el material (también se pueden alquilar en los pueblos cercanos a las pistas), y compramos el Forfait.
Como en este viaje queríamos que los niños se iniciasen en el esquí, les reservamos unas clases particulares de esquí de dos horas al día. Los principiantes tienen unas pistas muy sencillas donde aprender, junto al acceso de la estación. Se sube por medio de una cinta que te lleva a la parte alta. Estas pistas son visibles desde la terraza del restaurante, desde allí podemos ver los progresos de Andreu y Jordi.
Lo primero que hizo el monitor fue decirnos que debido a la edad del pequeño (4 años) no nos aseguraba que fuese a aprender a esquiar, ya que aún es pequeño. Una edad adecuada para aprender a esquiar suele ser a partir de los 5 años. Aún así, nosotros quisimos que lo intentara. Finalmente el resultado fue muy bueno ya que aprendieron a esquiar los dos niños. Y el domingo, incluso nos pidieron subir al telesilla, que lleva a las pistas más altas de la estación.
Menudo consejo:
Si reserváis las clases con bastante antelación, se podéis programar las clases a primera hora y después disfrutar con los niños de todo lo que han aprendido.
Esquiar es una actividad que exige mucho físicamente, los niños pequeños se cansan pronto al no estar acostumbrados, por lo que hay que estar preparado para cambiar de actividad en cualquier momento.
Nosotros nos compramos un trineo. ¡Fue un acierto! Montar en trineo no cansa tanto y los niños se divierten muchísimo. Solo hay que encontrar una pequeña pendiente donde ellos solos puedan subir y bajar tantas veces como quieran. También se puede hacer muñecos de nieve o una batalla de bolas de nieve. Hay tiempo para todo, el día es muy largo.
En las pistas hay restaurantes donde se puede comer, aunque siempre está bien coger una mochila con algo de comida y bebida para el almuerzo o la merienda. A partir de las 17:00 cierran las pistas, toca bajar al pueblo a descansar un poco y reponer fuerzas para el resto del día.
Después de una ducha y una siesta los niños reviven, es el momento de salir a dar un paseo por el pueblo. En el pueblo hay pequeños parques donde los niños pueden jugar, bares donde tomar algo o tiendas donde comprar los productos típicos de la zona. Ha sido un fin de semana genial. Los niños aprendieron a esquiar y se lo pasaron en grande. ¡En un par de años ya esquíarán mejor que los papas!
Gracias a Pepe por contarnos su viaje! ¿También quieres contarnos tu viaje? Mándanos un e-mail! Estamos deseando saber de ti.
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